Salsa, el boom industrial

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El otoño de 1973 se anunció lo que iba a ser el más grande concierto de Salsa en Nueva York: la presentación de las Estrellas de Fania en el Yankee Stadium. Además actuaban la Típica 73, el Gran Combo de Puerto Rico y Mongo Santamaría. Más de 40.000 espectadores asistieron a la primera parte del concierto que se desarrolló en perfecto orden con la actuación de los grupos invitados ya mencionados. Tras el primer número que interpretaron las Estrellas de Fania se organizó la marimorena, el público invadió el césped, la policía intervino y el concierto se suspendió.

 faniaFania realizó una nueva película que llevó por título “Salsa” que se proyectó en 1976. Del concierto sólo se pudo aprovechar la presentación. La historia que en ella se presentaba prete
ndía dar una nueva imagen de la Salsa, falseando su historia. Se pretendía sacar la Salsa de su origen hispano-afro-caribeño y su implantación en los barrios de Nueva York, para darle un aire más americano. Con ello pretendían llegar más directamente al público angloamericano que, en cierta manera, rechazaba la Salsa como una música de barrio ajeno al esplendor norteamericano. Se argumentó que el tambor africano llegó directamente a Norteamérica y así nació la Salsa. Ciertamente el intento de falsear la historia tuvo unos resultados positivos a corto plazo y la Salsa sufrió un boom industrial momentáneo conquistando mercados norteamericanos que hasta entonces no habían prestado atención a una música marginal de minorías hispanas inmigrantes con residencia en barrios plagados de repugnante miseria.

En 1974 la Fania publica “Latin, Soul, Rock” grabado por las Estrellas de Fania con el que se quiere conquistar nuevos mercados, como el título del álbum indica. El éxito de Carlos Santana con su rock latino quiso ser aprovechado por la Fania e invitó a músicos de rock y jazz a participar en esta grabación, así entró la batería americana en el mundo de la Salsa. El disco no convenció a nadie, ni latinos ni angloamericanos aceptaron el auténtico pastiche que pretendía dar un aire nuevo a la expresión salsera. El único tema que rompió mercados fue el viejo Son que ya hizo Cheo Feliciano con el sexteto de Joe Cuba titulado “El Ratón”, eso sí, con unos arreglos más modernos que incluyen un solo de guitarra eléctrica rocanrolero del mediocre hermano de Carlos Santana. El tema consiguió entrar en las programaciones de emisoras que hasta entonces habían estado cerradas a la Salsa y ello supuso el primer éxito del boom industrial que a partir de ahí viviría la Salsa.

El doble sentido de la letra de “El Ratón” dio lugar a mil especulaciones que crearon un auténtico morbo, sobre el verdadero significado, que Cheo Feliciano se encargaría alimentar con sus explicaciones a medias en las entrevistas realizadas en la época. El coro del montuno “Échale semilla a la maraca pa’ que suene” se tomaba por una alusión a echar marihuana a algo.

Los rockeros y pseudo intelectuales que se acercaban por primera vez a la doble intención tradicional de la Música Caribeña, especulaban con el ratón y el gato. Para muchos el gato era el pueblo puertorriqueño que se quería liberar y el ratón la policía.

La historia es mucho más sencilla, se trata de un individuo (gato) que sale de farra con una mujer distinta a su esposa (la gata). La moraleja del cuento es la acción de una vieja chismosa (el ratón) que lo descubre todo y se lo cuenta a su esposa, y es que “de cualquier malla sale un ratón, oye”. El tema en resumen consigue penetrar los mercados del rock e iniciar el boom de la Salsa. En 1975 la revista Latin New York presenta The Latin NY Music Awards y The New York Times lo recoge proyectando el interes mundial sobre el nuevo sonido llamado Salsa.

En 1975-76 Fania publica dos volúmenes bajo el título “Live at Yankee Stadium” recogiendo en la portada una imagen del concierto realizado en el 73. Izz Sanabria presenta el show de televisión de NY “Salsa”.

La música que contenían los discos había sido recogida en diversos recitales realizados en San Juan de Puerto Rico como se indica en sus créditos.

Un fraude que comenzaba a hacer tambalear la credibilidad del sello Fania y que musicalmente daba un giro hacia formulas más tradicionales. Estos discos consagraron definitivamente a Celia Cruz.

En 1976 las Estrellas de la Fania, tras una gira por EEUU, Puerto Rico, Panamá y Venezuela, graban su último disco de Salsa de la d‚cada de los 70 bajo el título “Tributo a Tito Rodríguez” con la participación de un nuevo cantante, el panameño Rubén Blades.

A partir de este momento Fania firma con CBS la producción y distribución de los discos de la Fania All Star en todo el mundo. Esta acción permitiría, supuestamente, invadir el mayoritario público angloamericano y posteriormente el europeo. Lo que los directivos de la Fania consideraron una jugada maestra resultó ser el principio del fin de la Salsa. Se grabaron discos que no consiguieron complacer ni al latino ni al gringo y solamente la inclusión de temas de Rubén Blades, como su “Juan Pachanga”, mantenían un mínimo interés. Se organizaron giras que llevaron a la Fania All Star a Europa, África, Sudamárica y Japón, pero el fracaso acabó por imponerse definitivamente. A pesar de los intentos no se consiguió impactar al público europeo y curiosamente en 1990 la Fania All Star hace una gira por España.

Ralph Mercado el actual empresario número uno de la Salsa en Nueva York recompuso la que fue la mejor orquesta del mundo de Salsa y vino a España con un repertorio tradicional de Música Caribeña, abandonando definitivamente los acercamientos al rock y al discomusic que hicieron fracasar el proyecto de los 70. Su sello RMM abarca hoy un gran plantel de solistas y grupos salseros. Cada año, a primeros de septiembre Mercado organiza el Festival de Salsa de Nueva York en el Madison Square Garden.

EL GENIO GRIS DE LA SALSA: LOUIE RAMÍREZ

Un nombre fundamental en la historia de la Fania que pasaba desapercibido para el gran público fue el de Louie Ramírez, un gran músico y arreglista que sacó adelante muchos de los temas claves en la historia de la Salsa, entre otros “Bamboleo”, “Isadora Duncan”, “Paula C”, “Juan Pachanga”, “El caminante”, “Canta”, etc y grabó un álbum fundamental titulado “Louie Ramírez y sus amigos” con la colaboración de los panameños Rub‚én Blades, Camilo Azuquita y del sonero puertorriqueño Adalberto Santiago.

Louie nació en Manhattan de padres puertorriqueños, estudió piano y música clásica tomando contacto con la Música Caribeña al ver en acción a Noro Morales. Tras una primera experiencia profesional con el puertorriqueño Joe Loco con quien tocó el vibráfono, Louie formó un grupo con Charlie Palmieri, Pete Terrance y Joe Cuba.

La fama de arreglista le lleva a colaborar con Herp Albert, David Bowe y Manhattan Transfer. Pero además Louie domina a la perfección el piano, el timbal y el vibráfono. También ha sido productor de Tito Puente, Joe Cuba, Ray Barreto, Ismael Rivera, Tito Rodríguez, etc.

A Louie Ramírez se le reconoce como el creador de la Salsa romántica (Balada en tiempo de Salsa), junto a Ray de la Paz llega a versionar el “Yo soy aquel” de Raphael. Louie Ramírez muere en 1993.

LOS CANTANTES DE LA SALSA

La creación de la Fania All Star supuso la fama para muchos jóvenes cantantes que poco a poco fueron independizándose y creando sus propias orquestas, repasemos ahora los más significados cantantes que interpretaron Salsa.

ISMAEL MIRANDA

Como decíamos en un capítulo anterior llegó a la Fania All Star de la mano de Larry Harlow. Para 1973 ya tenía su propia orquesta llamada La Revelación, editando el álbum “Así se compone un Son”, su mejor disco en el que incluía Sones, Guarachas, Merengues y Boleros, resaltando el Bolero-Tango “Las Cuarenta” que ya había interpretado magistralmente el cubano Rolando La Serie a final de la década de los 50. A partir de ahí, senala el libro de Rondón, Miranda fue decayendo. Este es otro de los cantantes de Salsa que tendrá problemas con su acercamiento al mundo de la droga. En la actualidad nos contó en Bilbao en 1998 que sigue su trabajo con su banda y gira por el mundo con Larry Harlow y algunas de las estrellas de Fania y nuevas incorporaciones sobresalientes como Alfredo de la Fe bajo el nombre de “Las Leyendas de la Salsa”

HECTOR LAVOE

Cuando Willie Colón disuelve su orquesta en 1973, su cantante pasa a ser el líder de la orquesta y así Lavoe edita en 1974 su álbum “La Voz” donde se incluye su primer éxito, una Guaracha titulada “El Todopoderoso”. La presencia del sabor a barrio en la música de Lavoe estuvo siempre m s presente que en la de Miranda, su toque marginal y callejero le hizo mantenerse siempre entre los intérpretes preferidos por el pueblo. En el 76 publica “De ti depende” con el clásico “Periódico de ayer”. Para 1977 era ya considerado por el público como el mejor cantante de Salsa de Nueva York ya que Ismael Rivera y Cheo Feliciano desde Puerto Rico tenían sus propios estilos personales, anteriores al desarrollo de la Salsa y Oscar de León y Rubén Blades aún no habían conseguido su total estrellato.

En plena fama Héctor Pérez “Lavoe” se dejó arrastrar a una vida desordenada llegando tarde a las actuaciones y perdiendo sus cualidades de vocalista, al parecer su afición a la droga, desmentida posteriormente por el magnífico intérprete, estuvo a punto de truncar su carrera. Una retirada temporal le trajo a realizar un tratamiento psiquiátrico a una clínica de Madrid, otros hablaban de brujería, realizándose mil especulaciones sobre su mal estado de salud. Por fin el 1978 volvió por sus fueros publicando una obra maestra titulada “Comedia” con temas como “El Cantante” de Rubén Blades, “La Verdad”, “Comedia”, etc.

Tras Lavoe siempre estuvieron los arreglos de Willie Colón. Lo cierto es que Héctor Lavoe encarnó la Salsa de la década de los 70 como un fiel reflejo de la misma con sus vicios y virtudes, sus fortunas y sus tristezas. Sus problemas de salud le apartaron definitivamente de la música muriendo en 1993.

PETE “EL CONDE” RODRÍGUEZ

Cantante de la orquesta de Johnny Pacheco se independiza siguiendo el mismo patrón tradicional de Pacheco. El Conde Rodríguez se colocó entre el sonido tradicional cubano y el nuevo de la Salsa. En 1976 publica uno de los temas estrellas del movimiento salsero, “Catalina la O”, incluido en su álbum “Este Negro si es Sabroso”. En el 78 público “Un Toque de Clase” y para el 79, el declive de la Salsa lo convirtió en uno de tantos cantantes que deambulaban por Nueva York haciendo bailes esporádicamente.

ISMAEL QUINTANA

Se separó de Palmieri en el 74. Quintana con su voz ronca y su manera de jugar con las palabras en el montuno se convirtió en un cantante nada común siendo un pionero en las nuevas formas del canto caribeño. En 1976 publica su mejor álbum titulado “Lo que estoy viviendo”. Posteriormente también sufrió en sus propias carnes el hundimiento del montaje salsero.

JUSTO BETANCOURT

El veterano músico matancero comenzó la década con tres buenos trabajos, “El que sabe, sabe” (1971), “Los Dinámicos” (1971) y “Pa Bravo Yo” (1972). Justo venía con una importante trayectoria en la Guaracha cubana y demostró ser un gran sonero tradicional y a la vez tremendamente innovador en sus montunos, haciendo Salsa. Además después de publicar otros dos buenos discos en el 74 y 75, se une a Mongo Santamaría, rescatándolo así del mundo del jazz que lo había enclaustrado durante 15 años y graba “Uban‚”, un trabajo que recupera el saxo para la orquesta de Salsa y bebe en la vieja Guaracha cubana de los años 50.

En el 76 abandona Nueva York y se aparta de la Fania creando su propia orquesta en Puerto Rico, que ya empezaba a ser la vanguardia de la sonoridad libre caribeña, la modernidad y la evolución. En el 77 publica “Distinto y Diferente” con su orquesta Borincuba, donde se incluye el temazo “No estás en nada”. En el 78 publica otro tema genial titulado “Presencia”. Justo siempre estuvo entre los mejores y ahí se mantuvo ajeno a la decadencia del boom industrial de la Salsa en Nueva York al final de la década. Su secreto estuvo en mantenerse bravo interpretando auténtica Música Caribeña sin los aditivos comerciales que impuso la Salsa.

JOSE “CHEO” FELICIANO

José “Cheo” Feliciano, nació en Ponce (Puerto Rico). Hijo de padres humildes, estudia en la Escuela Libre de Música de su pueblo y siendo un niño organiza en Navidad un pequeño grupo musical llamado el Combo Las Latas, pues esos eran los instrumentos empleados. Su inclinación por entonces se orienta hacia la percusión. A los 17 años se traslada con su familia a Nueva York y abandona los estudios para seguir a las orquestas de moda en esa época: Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.

Sus comienzos como percusionista profesional fueron dentro del grupo “Ciro Rimac’s Review”, con ellos viaja a Canadá. A su regreso a Nueva York colabora en la orquesta de Tito Rodríguez, en el conjunto Marianaxi de Luis Cruz y también como percusionista de la orquesta de Kako y su Trabuco. Tito Rodríguez se percata de la buena voz de Cheo y lo invita a compartir la tarima con él. En 1957, Joe Cuba se queda sin cantante y Tito le recomienda a Cheo donde comienza a ganarse un público fiel que lo seguirá allá donde vaya.

Cheo, después de su etapa de 10 años en el sexteto de Joe Cuba, es un auténtico líder de la Música Caribeña y canta con la orquesta de Eddie Palmieri. Tras su desgraciado paso por el mundo de la droga, que lo aparta de los escenarios, vuelve con fuerza en el ya narrado concierto de la Fania All Star de 1971.

Su forma de decir le hacía poseer un estilo propio, representando él solo un estilo y una tendencia: en el Bolero no tenía sombras y en la Rumba y la Guaracha refinada y sofisticada que él recreaba, nadie osaba imitarle los pasos.

He de reconocer que Cheo Feliciano es mi auténtico ídolo y tuve el gusto de entrevistarle en Nueva York en 1990, cuando daba una respuesta con su tema “Cuantas cosas”, a la ola erotizante que se impuso en el final de la década de los 80 en la Salsa. La voz sensual de Cheo te atrapa poco a poco y a partir de ahí ya no puedes ser objetivo. Recomiendo toda su obra discográfica (más de 25 Lp’s), al igual que hice con la de Ismael Rivera y haremos con la de Rubén Blades, reconociendo sus altos y bajos lógicos, Cheo es Cheo. Su feeling le da identidad propio a los Boleros, mientras que su estilo meloso dulcifica de una forma única el Son, la Guaracha y el Guaguancó.

Cheo ha obtenido numerosos premios como El búho de Oro, en Panamá, la Copa de Oro en Venezuela, el Daily News Award y el Latin New Award en Nueva York, el Chin de Plata en Miami, el Agueyban en Puerto Rico, etc…

A partir de 1975 se marcha de Nueva York a su Puerto Rico ya que su ilusión era vivir en una casita con un porche donde poder sentarse tranquilamente lejos del mundanal ruido. A pesar de todo hemos de decir que sus apariciones en directo, en los 70, nunca llegaron a tener el nivel de sus discos al no contar con una orquesta estable y no cuidar mucho su voz. En la actualidad Cheo ha conseguido realizar unos directos tan alucinantes como sus discos.

Cheo fue otro rebelde al que la Fania intentó destruir pero Cheo creó su propio sello discográfico, el sello “Coche” (Co es el diminutivo de su esposa a la que cariñosamente él llama Coco y Che su propio nombre), grabando “25 años de sentimiento”. En octubre del 84 junto a Rubén Blades, Eddie Palmieri, Joe Cuba y Willie Colón fue presentado el espectáculo “Tributo a Cheo Feliciano” y en estos momentos graba con RMM el nuevo sello del llamado “Empresario del mundo” Rafi Mercado, que trata de generar otro bomm en el ambiente de la Salsa en la década de los 90.

Cheo grabó un sello antológico en directo en el Cabaret Tropicana de La Habana durante su entrañable visita musical a Cuba y sigue en la brecha

CELIA CRUZ

Nació cantando en la d‚cada de los 30 en un típico solar habanero (casa de vecinos), acunaba a sus hermanos de pequeña cantándoles bellas nanas y triunfa en Cuba con la Sonora Matancera. Se exila en EEUU y es redescubierta para la Salsa por la Fania. Ya hemos comentado su presencia en la primera ópera latina de Larry Harlow interpretando “La gracia divina”. Hemos comentado también sus primeros discos con Pacheco y su rotundo éxito entre las nuevas generaciones de bailadores.

La industria salsera del boom industrial obligaba a grabar fórmulas fáciles y seguras, huyendo de los experimentos de fusión iniciados por Colón y Palmieri. La vieja Guaracha cubana fue dominando el repertorio y Celia se encontraba haciendo la música que siempre había interpretado, mucho antes que se llamara Salsa. Celia había intentado ir con los tiempos, llegando incluso a grabar rock, un rock muy especial, siempre con su sabor cubano. En 1977 graba con Pacheco “Recordando el ayer”, el disco recogía todo el sabor tradicional del Son y la Guaracha cubana pero no era Salsa. Esta onda tradicional actualizada fue el inicio del fin del boom salsero. Al final de 77 grabó con Willie Colón “Sólo ellos pudieron producir este álbum”, esta vez con aires más innovadores y haciendo incursiones en la música brasileña y mejicana puesta en Salsa. Además se incluía una Bomba y un Merengue.

Celia Cruz, a quien el paso del tiempo no afectaba en su potencia, vigor y calidad de voz, grabó con las mejores orquestas y se convirtió en la diosa de la Música Caribeña. Hoy visita frecuentemente España y sigue en lo más alto de su pedestal recibiendo numerosos premios por sus grabaciones.

No podemos decir que Celia sea lo mejor de la Salsa, ella en realidad es la mejor guarachera que se ha conocido, antes y después del boom de la Salsa. En el Festival ENCLAVE DE SON 1999 de Santander recibió la “Salsera de Honor” que entrega la FUNDACIÓN CULTURAL SON AL SON. Se la entregó Rafael de la Gándara, Concejal del Ayuntamiento de Santander y miembro del Patronato de la Fundación.

LAS MEJORES ORQUESTAS DE BAILE

Realizaremos ahora un breve repaso por las dos orquestas que más han hecho gozar a los bailadores de todo el mundo, una es cubana, la otra puertorriqueña.

JUAN FORMELL Y LOS VAN VAN

Juan Formell con los Van Van han hecho bailar durante muchos lustros a todo el pueblo de Cuba y a miles de personas en todo el mundo, al margen del boom industrial salsero de la Fania. La hegemonía de los Van Van en la música bailable durante más de 30 años. Su director, Juan Formell, ha grabado más de 30 álbumes hasta nuestros días, todo un record si consideramos el bloqueo comercial que la música cubana ha sufrido hasta finales del siglo XX.

El factor que ha permitido esta popularidad se debe a que todas las canciones de los Van Van dicen algo al gran público, cuentan una pequeña historia del día a día o tratan un tema social de la vida cotidiana. Otro factor determinante en su trayectoria ha sido la de mantener una formación estable. Pedrito, el cantante, logra siempre comunicar con el bailador mientras José Luis Quintana “Changuito” impuso la tradicional percusión cubana con inigualable maestría hasta que creó su propia banda, de la que poco sabemos en el 2000.

Juan Formell tuvo en su padre a su primer maestro, después vinieron Odilio Urfé, Socarras y Orestes López, padre. Desde los 13 años interpretó música popular con un septeto juvenil. A partir de 1960 inicia su carrera, primero como solista en varias orquestas hasta 1967, luego, como ya indicamos en un capítulo anterior, con la orquesta de Elio Revé hasta el 69, año en el que funda Los Van Van.

La música de Formell es interpretada además por Rubén Blades, El Gran Combo de Puerto Rico, La Típica 73, Roberto Roena, Vicentico Valdés, etc. Además Juan Formell ha compuesto música para comedias musicales y películas, es un maestro en la creación de temas humorísticos y costumbristas.

Juan Formell no se limitó nunca a la creación e interpretación de los tradicionales ritmos caribeños, muy al contrario bebió las fuentes de todos los ritmos que impactaban mundialmente en cada momento. En su primera época como solista en las orquestas de Rubalcaba, de Peruchín y de Carlos Faxax, el Son cubano no estaba lejos de la música que componía, pero el Twist, el Go-go y el Shake llegados a Cuba de la América anglosajona influyeron en el joven compositor, especialmente el Shake combinado con sonoridades cubanas. En esos momentos el Shake se integraba en todos los ritmos cubanos que estuvieron de moda por los 60 como el Pilón, el Mozambique, el Pa’ca, el Guaguá, el Mozanchá, el Chiquichaca y el Guapachá. En su época con la Orquesta Revé popularizó el Changüi 68, una versión moderna del tradicional ritmo del oriente cubano donde estaba presente el Shake.

Con los Van Van Formell sigue su línea vanguardista bebiendo, por un lado, en los trabajos de Beny Moré y la Aragón, y por otro en el Rock, la música brasileña y Los Beatles. Así nace el Songo, el ritmo que caracterizar a los Van Van y que se basa en el viejo Son con timbres melódicos y armónicos diferentes.

En su último disco Los Van Van siguen adoptando influencias y ritmos bailables realizando una arriesgada apuesta por la música religiosa cubana que le han traido problemas a Mayito con sus paisanos pero le han proporcionado el Premio Gramy al mejor CD de Salsa del 2000

Curiosamente Los Van Van nunca utilizaron el término Salsa para definir su música ya que ellos siempre interpretaron Música Caribeña de vanguardia, mucho antes que la industria angloamericana la definiera como Salsa. En la década de los 90 Los Van Van siguen siendo una orquesta de baile cubana sin haber entrado en el juego comercial de la Salsa, Los Van Van interpretan Songo, Conga, Son, Bolero y otras combinaciones de ritmos de la Música Caribeña.

EL GRAN COMBO DE PUERTO RICO

En Mayo de 1962, Rafael Ithier junto a otros músicos del Combo de Rafael Cortijo dejan a la orquesta líder del momento y crean El Gran Combo de Puerto Rico. La Bomba y la Plena fueron los primeros ritmos con los que El Gran Combo impactan en los bailadores puertorriqueños.

Con el paso de los a¤os El Gran Combo se configura como el mayor espectáculo salsero del mundo. Su principal característica es la de haber llegado al pueblo, a la gente humilde a través de sus coreografías, sus chistes y sus “payasadas” los han convertido en la orquesta m s querida de los países que han visitado.

El Gran Combo grabó primero con el sello GEMA creando luego su propio sello EGC y firmando posteriormente con esa gran persona y empresario puertorriqueño de Nueva York que es Ralph Cartagena y su Combo Recors. En estos 30 años de éxitos continuados El Gran Combo grabó todos los ritmos que demandaban los bailadores como Jala jala, Bugalú, etc hasta llegar a la Salsa romántica.

El secreto de tantos y tantos años de éxitos del grupo se debe, sin duda, a la disciplina entrañable y cari¤osa que impone su director Rafael Ithier, quien es muy querido por todos los que hemos tenido el placer de conocerlo, no sólo como músico, sino como persona. El considera que los músicos no sólo deben saber tocar sino poseer buenas cualidades humanas y ser buenos y considerados compañeros. En El Gran Combo los miembros se encargan, además de tocar sus instrumentos, de otras tareas de organización, como la publicidad, el vestuario, los pagos, etc.

El Gran Combo representó para la Salsa una variante necesaria ya que mientras las orquestas de Nueva York acusaban al final de los 70 una gran falta de originalidad el Gran Combo representaba la frescura y la espontaneidad de una concepción de orquesta espectáculo.

El Gran Combo sufrió en 1977 un duro golpe con la perdida de su cantante Andy Montañez, fichado por la Dimensión Latina de Venezuela por una suma insólita en el mundo de la Salsa, pero los petrodólares de Venezuela no afectaron a El Gran Combo que sustituyó a Montañez por Jerry Rivas, sin que los seguidores del Gran Combo le retiraran su apoyo.

En Abril de 1991 toda España pudo disfrutar en directo a través de la televisión del espectáculo del Gran Combo que triunfó en el III Festival de Salsa que organizó el sello Manzana, Seju Monzón y Coronas en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.

Temas como “La fiesta de Pilito”, “El Menú” o “No hay cama pa’ tanta gente” definen la popularidad del Gan Combo y forman parte de la historia de la Salsa.

Y SEGUIMOS EN SALSA

Sigamos situados en el ecuador de la década de los 70, en pleno boom de la industria salsera, ya que aún tenemos que reseñar la obra de otros importantes interpretes de la Música Caribeña que se mantuvieron al margen del monopolio impuesto por la Fania en Nueva York así como la trayectoria de sabrosos grupos y solistas de Venezuela, Santo Domingo, Puerto Rico y Colombia.

En 1975 los directivos del sello discográfico Tico reunieron los intérpretes de Música Caribeña que no habían pertenecido al boom, provocado por Fania, para realizar un álbum titulado “Estrellas Tico-Alegre, vivo en el Carnie Hall”. En este disco se dieron cita Tito Puente, Charlie Palmieri, La Lupe, Ismael Rivera, Joe Cuba, Vicentico Validez , Vitín Avilés, Yayo El Indio, Alfredo “Chocolate” Armenteros y otros veteranos que trataban de incorporarse al boom de ventas que había promovido la Fania, pero la mayoría de ellos estaba ya en época baja y su viejo esplendor no volvería a repetirse de aquí en adelante si exceptuamos a Tito Puente que con su álbum “Tributo a Beny Moré” consigue uno de los cuatro GRAMMY que posee. Premio que habían conseguido ya Eddie Palmieri y Mongo Santamaría con discos de latin-jazz. En el 79 Tito Puente, que para la fecha ya había caído en los lazos de la Fania y hacía Salsa, triunfa en el famoso concierto celebrado en el Radio City donde estuvieron presentes Celia Cruz, Willie Colón y Rubén Blades. Este último marcaría ya los nuevos caminos por donde se desarrollaría la Salsa.

Hagamos aquí una breve referencia a un disco fundamental publicado en 1976 bajo el título “Ready For Fredie’s” donde no se interpretaba Salsa sino la más pura tradición sonera cubana con Carlos Patato Valdez, Alfredo Rodríguez, Orestes Vilató, Julito Collazo, Bobby Rodríguez, Mario “Papaito” Muñoz, Nelson González y Joseph Mannozi. Luego Patato grabó “Authority”, disco dedicado a la auténtica Rumba cubana con el veterano rumbero cubano Virgilio Martí.

Destaquemos también los discos “Cachao vol.1” y “Cachao vol.2”, discos de 1976 que el gran Israel López “Cachao” no consiguió imponer pero que son imprescindibles para el amante de la Música Caribeña.

EXPERIENCIAS PARALELAS AL BOOM SALSERO

El boom de ventas de discos de Salsa estuvo controlado por la Fania, como hemos repetido en varias ocasiones, pero paralelamente en Nueva York, Venezuela Puerto Rico, Colombia y República dominicana, grandes músicos realizan una Música Caribeña paralela que nada tenía que envidiar a las primeras figuras de la Fania y con el paso de los años estos grupos y cantantes de “segunda fila” son los que le dan a la Fania grandes éxitos.

TIPICA 73

En 1973 aparece en Nueva York una orquesta surgida de la división de la orquesta de Ray Barreto, la Típica 73. La Típica se centró en la interpretación del Son cubano original sin entrar en la moda imperante aunque incluía el trombón salsero. La voz la ponía Adalberto Santiago. En el 75 la Típica incluye también en su repertorio temas cubanos del momento de autores como Fellove y Juan Formell. En el 76 sufre una escisión de donde nacen Los Kimbos que graban en 1977 un gran disco de Son tradicional titulado “Los grandes Kimbos con Adalberto Santiago” con Orestes Vilató como director.

La Típica aprovecha la escisión para cambiar su formación de Conjunto por una orquesta con mayores posibilidades de experimentación con dos trompetas, trombón, saxo, piano, bajo, tumbadoras, bongó, flauta y violín en las manos de Alfredo de la Fe. Como cantante entró Tito Allen. Para 1977 la Típica 73 ya estaba considerada como lo mejor de los mejor y producen un álbum fundamental “Los dos lados de la Típica 73”. Ahora la Típica abandonaba sus orígenes y se abrazaba la modernidad. Tras Allen, el panameño Camilo Azuquita y el dominicano José Alberto. En el 78 la Típica realiza un sueño dorado, viajar a Cuba y grabar un disco, el álbum titulado “Intercambio cultural, Típica 73 en Cuba” se convirtió en un clásico de la Música Caribeña pues contó con la participación de grandes músicos cubanos como Richard Egües, El Niño Rivera, Guillermo Barreto, Félix Chapotín, Tata Güines, y Juan Pablo Torres.

GRUPO FOLKLÓRICO Y EXPERIMENTAL NUEVAYORKINO

En 1974 surge en el Bronx un nuevo grupo de Descarga llamado Anabacoa y que grabaría su primer disco en el 75 bajo el nombre de Grupo Folklórico y Experimental de Nueva York, sus creadores fueron los hermanos González, Andy y Jerry, el cantante era el musicólogo René López. El grupo trabajaba el folklore mezclándolo siempre con experimentos e innovaciones contemporáneas. Por este grupo pasaron músicos como Chocolate Armenteros, el tresista Nelson González, el violinista Alfredo de la Fe, el tumbador Frankie Rodríguez, el maestro del timbal Many Oquendo y el gran tumbador y cantante Virgilio Martí, junto a otros muchos que colaboran en discos y presentaciones.

En 1977 los músicos deciden separarse dejando una super recomendable discografía alternativa al boom de la Salsa comercial.

CONJUNTO LIBRE

En el 77 tras la desaparición del grupo anterior los hermanos González le dan forma al Conjunto Libre que sigue por los caminos ya comentados del Folklórico, pero con una música no tan pura y folklórica, pero sí más experimental y salsera, sin entrar en las corrientes comerciales del momento y ofreciendo Salsa de primera.

SALSA EN VENEZUELA

Desde los viejos días de Los Dementes, Federico y su Combo (primer grupo que utiliza la palabra Salsa para definir un estilo nuevo de Música Caribeña bailable con su disco “Llegó la Salsa” publicado en 1966, como ya apuntábamos en un capítulo anterior), el Sexteto Juventud y demás grupos que en los años 60 hacían buena Música Caribeña, no existieron en Venezuela orquestas que estuviesen a un nivel parejo con la vanguardia neoyorkina. La Billo’s Caracas Boys y Los Melódicos eran orquestas tradicionales de Música Caribeña que basaban su repertorio en la Guaracha cubana, la Cumbia y el Porro colombianos y el Merengue dominicano, realizaban una música sencilla, uniforme y sin ningún intento de variación que era conocida despectivamente como música “gallega” por los más vanguardistas.

En 1974 la Fania All Star comparte escenario con una superbanda ocasional con los mejores músicos de la tradición caribeña venezolana bajo la dirección de Porfi Jiménez, esta banda desaparece tras el concierto pero en 1975 nace el nuevo sonido venezolano de la Salsa.

En los primeros años de la década de los 70 el bajista aficionado, Oscar de León, era conductor de autobús y siempre llevaba Salsa grabada que simultáneamente él iba cantando. José Hernández, un timbalero que interpretaba Gaita Zuliana, típico ritmo venezolano, solía utilizar el autobús que conducía León, mientras uno cantaba, el otro daba golpes en sus rodillas o los asientos. Estos junto a los trombonistas César Monge y José Antonio Rojas “Rojita”, el pianista Enrique Iriarte “Culebra” y el percusionista Elio Pacheco forman La Dimensión Latina.

DIMENSIÓN LATINA

La primera formación se presentó en la cervecería La Distinción con una formación de sexteto. En 1973 graban su primer álbum que pasó sin pena ni gloria. Para el 74 ya tenían grabados tres discos. En ese momento es cuando se incorpora el bolerista Wladimir Lozano. Oscar y Wladimir forman una pareja de cantantes aportan una forma muy particular de hacer Música Tropical. Mientras Wladimir comienza un bolero, Oscar lo finaliza con un alegre montuno. En el 75 aparece la grabación de la famosa guaracha de Oscar “Llorarás” incluida en el disco “Dimensión Latina 75”. Este álbum supuso el total salto a la fama en Venezuela y el inicio de su reconocimiento en el Caribe y EEUU. Con este álbum el boom de la Salsa había afincado en Venezuela.

La Dimensión fue acusada anteriormente de tener un sonido “gallego”, tipo Billo’s y llegó a ser denominada la Billo de la Salsa, siendo la única orquesta que rompió el imperio bailable que impuso en Venezuela el dominicano Luis María Frometa “Billo”. El disco del 75 rompe definitivamente esa imagen y los bailadores gozan ahora con la Salsa que presenta la Dimensión. Toda la tradición de la vieja Guaracha Cubana arreglada con los nuevos sonidos que vienen de Nueva York.

La presentación en Nueva York supuso un éxito apoteósico, apareció como una orquesta fastuosa, deslumbrante. César Miguel Rondón nos da cuenta en su libro de como no solo las vestimentas eran un motivo para llamar la atención, sino la misma coreografía de la orquesta que ilustraba, con los movimientos de los músicos, todas las frases de la música.

La Dimensión colocaba un frente de 5 músicos en primera línea del escenario, los tres trombonistas, Wladimir (cantante y güiro) y el bajista, cantante y bailarín Oscar de León que se convertía él solo en una atracción al utilizar su bajo como si fuera una pareja de baile, acariciándolo y bamboleándolo en medio de su canto y del montuno. A diferencia de las orquestas neoyorkinas la coreografía significaba una aportación caribeña que agregaba espectacularidad al propio espectáculo. Los bailadores estaban encantados y los no bailadores agradecían el espectáculo, más aún cuando el ambiente salsero esta declinando. Otro ejemplo de este nuevo concepto de orquesta- show es la del puertorriqueño Roberto Roena al alternar el bongó con el baile.

Además su cantante Oscar de León superó la mediocridad en el cante que en esos momentos se estaba ofreciendo, salvo honrosas excepciones. Siempre logró imprimirle un toque de novedad al viejo Son, así como hizo del montuno el centro de su especialidad, atacándolo con inteligencia, haciendo un juego continuo de las melodías que el moldeaba a su capricho y antojo, mientras que siempre tenía a mano la frase oportuna que completaba e incrementaba el espíritu y el sentido de los números que cantaba.

Antes de finalizar el 76, Oscar de León deja la Dimensión y es sustituido, en primera instancia por Argenis Carrullo, un cantante de Gaita Zuliana y poco después por el cantante del Gran Combo de Puerto Rico, Andy Montañez. Por el momento era Venezuela donde los músicos ganaban más dinero, el contrato al nuevo cantante rompió todos los records, ya para entonces el mercado del disco salsero superaba, en ventas, al tradicional mercado neoyorkino.

La Dimensión fue acercándose a la música popular venezolana en un intento de crear una auténtica Salsa venezolana y adapta el Joropo al sonido salsero con arpa, cuatro y maracas, alejándose, por tanto, del primer condicionamiento de la Salsa, o sea, la de ser música urbana, música de barrio.

OSCAR DE LEÓN

La mejor definición que cuadra a Oscar de León es la de guarachero de lujo. En 1977 Oscar arranca como líder de su orquesta a la que llama La Salsa Mayor. Su primer disco, más innovador que lo realizado con La Dimensión, se basó en la Guaracha cubana y el Son. En esa fecha ya se le apoda como “El sonero del mundo”, “El diablo de la Salsa” y “El bajo danzante”.

En 1978, siguiendo la tradición de las orquestas caribeñas, La Salsa Mayor se independiza de Oscar que crea una nueva banda a la que llama La Critica. En estas fechas las ventas de discos de Salsa en Venezuela triplicaban las que se hacían en EEUU y resto del Caribe. Oscar de León, junto a Rubén Blades, son los dos nuevos valores que van a imponer su estilo en la década de los 80. Oscar,

NOTICIA PUBLICADA EN LA REVISTA DE PRENSA – JULIO 2000

A propósito de su gira europea, la edición de un nuevo disco y la incorporación de Wladimir, antiguo compañero de tarima en los tiempos de la Dimensión Latina, Julio Túpac Cabello, del diario Tal Cual, de Caracas, conversa con Oscar D’León:

-Aprovechando el furor que ha despertado Buena Vista Social Club.
-Exacto, Buena Vista causó una conmoción positiva en la gente, y nosotros queremos pegarnos ahí, porque uno siempre tiene que estar con las olas para poder mantenerse vigente.
A mí no me gusta encasillarme. Es importante irse renovando para que el público no se aburra de lo que uno hace.
-¿Qué música escucha el sonero?
-Música variada. Música clásica, aunque no soy de los que la escucha constantemente. Jazz contemporáneo, dixieland, jazz latino, bolero. Me gusta más que todo componer, pero tampoco lo hago todo el tiempo, porque uno se puede volver repetitivo en las ideas.
-¿Qué trae esta producción?
-Todo es bueno. Es la Dimensión de aquella época que la gente siempre ha querido escuchar, y ahí está, demostrando que tanto en esa época como en ésta, yo era el que me encargaba de buscar los números, hacer los arreglos, meterme en el estudio con todos los muchachos a dirigir la grabación, y por eso salía aquel sonido.

SONERO CLÁSICO DEL CARIBE

En septiembre de 1977 pegó en los ambientes salseros venezolanos un Son tradicional titulado “Carmelina”. El nuevo grupo no hacia Salsa sino que bebía directamente en las estructuras del viejo Son cubano. Sin trombones, sin Mambos en el Montuno, sin conga y con el tres y una solitaria trompeta con sordina, Sonero Clásico del Caribe impactó por su frescura, su naturalidad y la forma de ser de sus componentes, tremendamente humanos, sencillos, sin artificios ni divismos, un sexteto a la vieja usanza caribeña formado por el bongosero Carlos E. Landaeta “Pan con Queso” actual director del grupo que junto al tradicional Son interpreta Guarachas, Boleros, Guajiras, Guaguancó, y sus combinaciones.

En 1991 Sonero Clásico del Caribe celebró sus 15 años con un disco repleto de clásicos de la Música Caribeña. La honestidad y el respeto a la tradición han colocado la discografía de este grupo entre las imprescindibles para todos los amantes de la Música Caribeña. Sonero Clásico del Caribe están por encima de tendencias, ritmos y sonidos de moda, por encima de la Salsa.

TRABUCO VENEZOLANO

Más que una orquesta convencional es un auténtico movimiento de la Salsa venezolana, iniciativa directa de Orlando Montiel y Alberto Naranjo que, cosa insólita, decidieron poner a la música por delante del negocio.

La idea era la de reunir a los mejores músicos salseros venezolanos y emular una reunión de estrellas. En el verano del 77 se grabó el primer disco de una salsa que podemos definir como totalmente venezolana. En el 79 grabarían su segundo disco con un concepto aglutinador para los ciudadanos del Caribe penetrando en la llamada Salsa consciente.

OTRAS ORQUESTAS VENEZOLANAS

El boom salsero en Venezuela provocó la reaparición de viejas bandas de los años 60 como Federico y su Combo, Los Dementes y el Sexteto Juventud, al igual que la formación de muchas orquestas entre las que podemos destacar a Los Satélites, Porfi Jiménez, Los Melódicos, el Grupo Mango, La Descarga de los Barrios, Alfredito y sus Estrellas, La Banda y su Salsa Joven, Grupo Tres, La Critica, Tabaco y su Sexteto, Orquesta Palladium, Orquesta La Sociedad, Orquesta La Selección, Ideal 78, Rebelión 75, Yacambú, Don Filemón y su Banda, Noraida y los Moré, Explosión Latina, Los Compadres, Los Pacheco, Grupo Clave, Johnny Cedes, Nelson y sus Estrellas, Guao, Supercombo los Tropicales, Los Blanco, Los Solistas, etc. La Billo’s seguía triunfando en su línea de Música Caribeña.

SABOR PUERTORRIQUEÑO

Puerto Rico, ajeno a los manejos comerciales de la industria neoyorkina forjaría, poco a poco, la vanguardia de la Salsa. Al final de los 70, con la debacle del boom salsero en Nueva York, los músicos puertorriqueños ganan definitivamente su pulso a Nueva York, convirtiéndose en la punta de lanza de la Salsa que se realizar en los años 80.

En 1977 se reúnen el batería Tony Sánchez, el bongosero Manolín González, Eladio Pérez con sus tumbadoras, el timbalero Endel Dueño, Papo Lucca al piano, el bajista Polito Huerta, junto a los trompetas Juancito Torres, Elías L¢pez, Augie Antomatei y Mario Ortiz y los trombonistas Rafi Torres, Gunda Merced y Aldo Torres junto a los cantantes Marvin Santiago, Luigi Texidor, Paquito Guzmán y Andy Montañez y grabaron el Puerto Rico All Star.

Hemos de destacar a Ángel “Cachete” Maldonado, líder del grupo Batacumbele que en la década de los 80 realiza la máxima experimentación, dentro de la Música Caribeña con raíces afro. La Bomba y el Songo son fusionados con el Jazz por Batacumbele que fusiona los viejos tambores africanos y los ritos santeros cubanos con el sonido caribeño más evolucionado.

La lista de grandes músicos puertorriqueños es muy amplia por lo que resaltaremos sólo a los que han obtenido un mayor reconocimiento por parte del gran público en las últimas décadas.

WILLIE ROSARIO

Nació en Coamo, Puerto Rico, en 1930 siendo el hijo único de la familia. Comenzó sus estudios de guitarra y saxofón a los 7 años. Marchó a Nueva York a los 16 años y estudió relaciones públicas y periodismo trabajando en Radio WADO.

Fernando Luis Marín Rosario, que es el verdadero nombre de Willie Rosario, se inclinó definitivamente por la música asistiendo a los conciertos que las orquestas de Machito, Tito Rodríguez y Tito Puente ofrecían en el Palladium. Se especializa en el timbal, siguiendo los pasos de Tito Puente, volviendo a Puerto Rico en 1958 y formando su propia orquesta siguiendo la formación de Tito Rodríguez con 4 trompetas a las que posteriormente añade en saxofón.

Por su orquesta han pasado muchos cantantes entre los que podemos destacar a Frankie Figueroa, Paquito de Jesús, Meñique, Tony Vega y Gilberto Santa Rosa. Estos dos últimos cantantes son los que graban en 1983 ese gran álbum de Willie Rosario titulado “The Salsa Machine” donde se incluye un tema clave en la historia de la Salsa, vocalizado por Tony Vega, y que fue la primera sintonía de mi programa de radio, La Salsa del Nervión, en 1987 , su título “Busca el ritmo”.

“Busca el ritmo” es un llamamiento a los jóvenes latinos para que abandonen el rock impuesto por las multinacionales del disco vuelvan al sabor caribeño.

ROBERTO ROENA

El gran bailador y bongosero borincano, tras abandonar El Gran Combo de Puerto Rico y grabar su primer disco con los Megatones, funda en 1969 su orquesta definitiva, el Apollo Sound donde incluye el saxo y experimenta con nuevas formas musicales caribeñas. Hasta 1974 el sonido de su orquesta era bastante más blando del que se producía en Nueva York pero con la publicación de “Apollo Sound 6” logra impactar definitivamente con importantes arreglos y fusiones de ritmos caribeños.

Para 1978 la Fania se volcó con la orquesta de Roena, ya que las producciones de Nueva York eran superadas por los sonidos que llegaban desde Puerto Rico. Roena nunca fue un arreglista ni un músico de carrera sino que la Música Caribeña manaba de su interior y esto le daba un carisma especial para liderar su grupo y obtener importantes éxitos. En el 79 publica su décimo disco, entrando ya en el campo de versionar éxitos ajenos al mundo de la Salsa como “El progreso” de Roberto Carlos, más tarde “Que suerte he tenido de nacer” de Alberto Cortez, etc

Roberto acaba de cumplir su condena en prisión por problemas con las drogas y vuelve a triunfar al frente de su orquesta.

BOBBY VALENTÍN

Valentín fue arreglista de la Fania, mientras su orquesta seguía los cánones de la big-band de Puente, Rodríguez y Machito con la combinación de trombones, trompetas y varios saxofones. Esta fuerte sonoridad de los vientos que venía de Puerto Rico no caló en el gran publico neoyorkino que seguía dependiendo del sonido elemental de un par de trombones. Valentín ofrecía una nueva sonoridad llegada del sur (Puerto Rico), más libre y vanguardista.

Esta situación cambió a partir de 1974 cuando crea su propio sello discográfico al que llama Bronco Records. En 1975 publica su famosa colección “Va a la cárcel” (dos discos) en los que destaca un cantante rebelde e irreverente llamado Marvin Santiago que utiliza en sus montunos el lenguaje marginal de los barrios llamando “jara” a la policía, “panas” a los amigos, etc

La droga aleja a Marvin de la música y Valentín le sustituye por Luigi Texidor que venía de la Sonora Ponceña y posteriormente por Carlos Cano Estremera, un albino de voz limpia que pone su voz a un clásico de la Salsa titulado “La boda de ella” (1979), recientemente (1991) ganador del record de improvisaciones en un montuno con más de 140.

MARVIN SANTIAGO

Como adelantábamos finalizado el año 76 Marvin Santiago se separa de la orquesta de Bobby Valentín por problemas con el mundo de la droga que lo lleva a desaparecer del mundo musical y luego a la cárcel. En prisión encuentra la fe en Cristo y esta fe le ayuda a superar sus problemas grabando en 1981 un álbum en la propia prisión. A su salida Marvin recupera su fama de gran sonero con la publicación de buenos trabajos.

LA SONORA PONCEÑA

Enrique “Papo” Lucca formaba parte desde pequeño de la orquesta de su padre Enrique “Quique” Lucca, La Sonora Ponceña de Ponce (Puerto Rico). Papo le da a la orquesta un nuevo aire con sus magistrales arreglos grabando su primer disco con Inca, filial de la Fania, en 1972. Pero el éxito de esta orquesta se produciría al final de los 70 cuando la producción salsera en Nueva York estaba cayendo en picado y el gran público buscaba sonidos más frescos, más vitales, más innovadores, en definitiva los que aportaba ese gran líder pianista que es Papo Lucca. En los 90 la Sonora Ponceña sigue siendo una de las mejores bandas puertorriqueñas.

Por su parte Papo Lucca se ha convertido en el piano imprescindible de la Salsa. La mayoría de las grandes producciones discográficas y festivales salseros cuentan con la participación del “Rey de las blancas y las negras” que sigue siendo el pianista de la Fania All Star.

LUIS PERICO ORTIZ

En 1979, en la ceremonia anual de la revista Latin NY para premiar lo mejor de la Salsa neoyorkina, un joven flaco y espigado, llegado de Puerto Rico, arrasó con los trofeos: mejor arreglista, mejor trompetista, mejor orquesta y mejor músico del año. Luis Perico Ortiz saltó oficialmente al estrellato de la Salsa, no sólo por su virtuosismo como trompetista, sino por su magnífica creatividad arreglando música.

Comenzó a trabajar profesionalmente, como primera trompeta, para la orquesta de Mario Ortiz en San Juan de Puerto Rico a los 17 años. Pronto comenzó a ser un arreglista cotizado y en el 72, a los 23 años, viaja a Nueva York en busca de nuevos horizontes a su creatividad. El día de su llegada a Nueva York, Ortiz realiza la suplencia del cuarto trompeta de la Orquesta de Tito Puente y conoce a Mongo Santamaría pasando a formar parte de su conjunto de jazz.

Luis Perico vuelve a Puerto Rico y funda la banda Los Escogidos, sin demasiada trascendencia popular por lo que decide volver a Nueva York. En el 76 Pacheco lo ficha como primera trompeta de su conjunto y arreglista para la Fania. Ortiz, arreglando temas para Willie Colón, Roberto Roena, Héctor Lavoe, Cheo Feliciano y la Fania All Star, moldeó el camino que seguiría la Salsa en los años del boom comercial. En 1978 grabó su primer álbum como líder iniciando una fusión entre tradición y evolución que se desarrolla a lo largo de los años 80. En todos los discos de Luis Perico Ortiz encontramos grandes temas y una música de primera línea.

FRANK FERRER

Ferrer es quizás el compositor y cantante puertorriqueño más censurado por la industria salsera. Su opción nacionalista y anticapitalista lo convierten en un cantante protesta que utiliza la Salsa para llegar a las conciencias populares a través de la música bailable. Puede considerarse como un claro antecedente de la Salsa consciente de Rubén Blades.

Ferrer es una de las figuras más importantes en la música popular en Puerto Rico ya que a su labor musical hay que añadir su labor como productor discográfico. El sello discográfico Tierrazo, fundado por Ferrer, ha organizado muchos eventos y festivales populares. Su última obra inmortal es la grabación de un doble CD titulado “Descarga Boricua”.

LA MÚSICA POPULAR EN LA CUBA DE HOY

El presente de la música popular en Cuba es bastante desconocido. Durante muchos años los discos producidos en la Cuba socialista han estado fuera de los cauces de difusión tradicional. Los medios de trabajo del músico cubano se han quedado desfasados. Así y todo, en Cuba sigue produciéndose extraordinaria música que no logra traspasar sus fronteras.

En España el sello discográfico Fonomusic cuenta con el mejor catálogo de música cubana incluyendo a Elena Burke, Adalberto Álvarez y su Son, la Orquesta Aragón, Enrique Jorrín, los Van Van, el Conjunto Caney, el Grupo Moncada, Joseíto Fernández, Roberto Faz, Celeste Mendoza, Irakere, Manguare, etc.

Recientemente nos han llegado grabaciones de grupos cubanos de ayer y hoy como Issac Delgado, el Trío Ensueño, Peruchín, Malena Burque, Ritmo Oriental, Son 14, Sexteto Raisón, Conjunto Supremo, Los Caribeños, Gloria Latina, Afrocuba, Argelia Fragoso, Juan Carlos Alfonso y su Dan Den, Costa Cálida, Original de Manzanillo, NG La Banda, Paulo y su élite, Omara Portuondo, Los Papines, Los Karachi, , Manolito y su Trabuco, Klimax,

En Cuba sigue realizándose una gran música, los tambores siguen siendo incomparables y las nuevas sonoridades que aporta la banda de Issac Delgado están en línea con las mejores producciones discográficas del momento. Destaquemos aquí a uno de los mejores soneros del momento cubano que había estado poniendo su voz a la Original de Manzanillo y ahora ha creado una orquesta propia, nos referimos al gran Cándido Fabré.

En la música campesina destacan Nito Rojas y Los Montunos, Conjunto Yaravi, Coralia y Ramón, Palmas y Cañas con la legendaria Celina González, Luis Froilán, Carmelina Barberis, María Victoria Rodríguez, Adolfo Alonso, Albita Rodríguez y Faustino Oramas “El Guayabero” al que saludamos recientemente en la presentación del disco “Semilla del Son”. A sus 81 años sigue cantando sus viejas décimas humorísticas, sus Puntos rezuman sabor añejo.

COLOMBIA TIENE SALSA

Ya comentamos que los ritmos más populares en Colombia son la Cumbia, el Bunde, el Porro, el Bambuco, el Vallenato, la Mejorana, la Guabina, el Paseo, etc. Esta gran riqueza de ritmos han hecho de los colombianos grandes bailadores que han sabido hacer suya la cadencia del Son, el Merengue y la Salsa.

Curiosamente Colombia coge el relevo de la decadencia de la Salsa en Nueva York y el Caribe en general, el inicio de la década de los 80 marca el inicio del movimiento salsero colombiano. Es una ciudad de la cuenca del Pacífico la que pasa a ostentar el título de “Capital mundial de la Salsa”, nos referimos a Cali.

Antes de realizar un breve repaso por los principales grupos salseros colombianos me gustaría hacer referencia de algunos interpretes de otros ritmos tradicionales de Música Caribeña de influencia hispano-afro- caribeña en Colombia como la increíble Toto la Momposina y sus Tambores, una folklorista con una voz extraordinaria y un ritmo tremendamente vital y primitivo que sólo se hace acompañar de varios tambores, una especie de güiro llamado guaché, maracas, una marímbula, las palmas y una flauta de millo (pequeña flauta transversal del tamaño de una mano).

EL VALLENATO

Uno de los ritmos colombianos de clara influencia hispano-afro, con más matices hispanos que la Cumbia, es el Vallenato, originario de la península de La Guajira en la costa caribeña de Colombia. La tradición dice que el Vallenato fue popularizado por el legendario Francisco del Hombre, un acordeonista y cantante viajero. Francisco el Hombre fue de hecho el histórico Francisco Moscate, que vivió alrededor de finales del siglo pasado.

El típico grupo de Vallenato está formado por tres personas, un acordeonista cantante, otro que toca la caja vallenata que es un pequeño tambor redondo mientras otro, toca la guacharaca, que es un rapador o guayo. Los grupos suelen acompañarse también con un bajo y un cencerro.

El Vallenato, considerado como música folklórica y provinciana en Bogotá vivió dos importantes acontecimientos que lo hicieron resurgir al final de la década de los 60, para imponerse en los 70 y triunfar en los 80. Por una parte la aparición del tumbao del bajo que impusieron Los Corraleros de Majagual junto a la llegada a escena del fantástico acordeonista y cantante Aníbal Velázquez y por otra los increíbles beneficios económicos que proporcionó el narcotráfico a esta pobre tierra, dinero que los nuevos ricos guajiros gastaron a raudales en su querida música vallenata.

Un buen músico podía ser bien pagado y podía convertirse en propietario de un nuevo coche, una nueva casa e incluso un avión particular con los habituales regalos de un admirador. Un aficionado llegó a instalar en la zona una emisora de radio privada que radiaba sólo música vallenata.

Las tradicionales orquestas de Cumbia de Bogotá se vieron forzadas a incluir en su repertorio Vallenatos que antes habían despreciado como música inferior. El “listo” del cubano exilado Roberto Torres crea su Charanga Vallenata que interpreta en Colombia ritmos colombianos mezclados con el sonido tradicional de la Charanga cubana. Bien es conocida la afición de Torres a la búsqueda del impacto comercial. En el último capítulo de este libro trataremos sobre el bochornoso espectáculo que dio en el III Concierto de Salsa celebrado en abril del 91 en Madrid.

Entre los grupos clásicos de Vallenato destaquemos al Dúo Perfecto de Diomedes Díaz y Nicolás “Colacho” Mendoza, y al Binomio de Oro. Mención aparte merece Carlos Vives, un joven interprete de vallenatos que consiguió en 1994 ser el mayor vendedor de discos en España con su tema “La gota fría”. Carlos Vives ha supuesto una total revolución en la música vallenata fusionándola con sonidos de la música disco, el pop y el rock.

LOS COLOMBIANOS SABROSOS

El catálogo de discos Fonomusic nos presenta hoy orquestas jóvenes junto a tradicionales formaciones como la de Los 8 de Colombia nacida en 1957 en Medellín con el nombre Los Teen Agers y que han viajado por todo el mundo. En la actualidad la mayoría de las orquestas tradicionales colombianas interpretan Merengue, Porro, Paseaíto, Son y Cumbia. Hablando de Cumbia hemos de mencionar a la Sonora Dinamita, agrupación nacida en 1960 que ha obtenido recientemente importantes éxitos discográficos en España. Destaquemos también a Armando Hernández y el Combo Caribe y Eliseo Herrera.

Entre las orquestas que incursionan directamente en la Salsa destaquemos a Julio Ernesto Estrada Rincón “Fruko” y sus Tesos, auténtico pionero del movimiento salsero colombiano que se inició en los legendarios Corraleros de Majagual. Fruko formaría además en los 70 una orquesta para realizar algunas grabaciones bajo el abstracto nombre genérico de The Latin Brotters que, ante el increíble éxito de sus discos, tuvo que formalizar y sacarla del estudio para realizar actuaciones ante el público, por esta orquesta de coyuntura han pasado una gran cantidad de músicos y cantantes, prácticamente todos los que interpretan Música Caribeña en Colombia.

Quiero destacar a una estupenda intérprete de Salsa llamada Margarita Pinillos “Arabella”, nacida en Bogotá y que posee un sabor muy especial siendo apodada “La dinamita de la Salsa” y “La sonera mayor”. En realidad su carrera la ha desarrollado, discográficamente hablando, en Venezuela más que en su país.

Hemos de reseñar otros grupos colombianos como Los Nemus del Pacífico de Alexis Murillo, la Orquesta Renovación de Cali, Los Tupamaros, Los Titanes, Las Perlas Negras, Los Bunkers, Changó, Cariaco, La Misma Gente, y otros muchos que buscan un sonido colombiano que identifique la Salsa que allí se hace. Este sonido viene con una carga bastante importante de trombones que le dan a la Salsa colombiana una fuerza y agresividad muy característica.

Los dos grupos fundamentales en el panorama actual de la movida salsera colombiana son el del cartagenero Joe Arroyo y el caliqueño Grupo Niche. Mientras el primero posee un típico sonido salsero colombiano, los segundos tratan de acercarse más a la onda imperante en Puerto Rico y Nueva York incursionando en la Salsa romántica. Niche es en la actualidad el grupo de Salsa más sofisticado de Colombia y cuenta entre sus filas con músicos que pasaron por la Dimensión Latina venezolana. En el año 2000 la Salsa Colombiana vive momentos de plena vigencia en discotecas de todo el mundo, Niche es el grupo número uno en aceptación popular como se puede observar en la fotografia de una actuación en el Templo de la Salsa de Bilbao “Discoteca Caché”

Citemos también a la orquesta Guayacán como uno de los últimos grupos colombianos con discos editados en España.

JOE ARROYO

Joe Arroyo está en continua línea de creación e investigación de nuevos ritmos y sonidos caribeños con una impresionante fuerza y una voz muy característica que ya le hizo destacarse en su paso por Los Tesos, The Latin Brotter, Corraleros de Majagual, Los Líderes, etc

Arroyo nace en 1955 en el seno de una familia pobre de 39 hermanos y comienza su carrera a los 8 años en el colegio, cantando ya a los 12 años en locales nocturnos de los bajos fondos de Cartagena, tras su paso por varios grupos funda en 1981 la orquesta La Verdad en Barranquilla viajando por toda América y participando en los más importantes festivales y eventos salseros.

En el 83 la droga le lleva al borde de la muerte pero su increíble fuerza de voluntad le hace recuperarse y vuelve definitivamente al éxito obteniendo los más importantes galardones del mundo de la Salsa. Curiosamente ha obtenido en 8 ocasiones en Colombia el Congo de Oro, máximo galardón salsero del país, lo que ha obligado a la organización a crear un nuevo premio al que llaman el Super Congo, que ya está destinado a Joe Arroyo, para dar la opción a otros grupos a optar al Congo de Oro que Arroyo tenía prácticamente secuestrado.

Su música es definida por él como “tremenda, caliente y tropical”, pero Arroyo no sólo hace Salsa ya que sus grandes cualidades y su riqueza interpretativa le permiten interpretar Joesón, ritmo caribeño inventado por él, Son, Cumbia, etc.

Por Antonio Mora Ayora

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